Salmo 40:17
Pastora Elizabeth Guidini

En el Salmo 40:17 dice: “17 Aunque afligido yo y necesitado,
Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú;
Dios mío, no te tardes”.

Algunos creen que Dios está lejos, distante e indiferente. Él está cerca y le importas. La mejor oración es: “Dios ayúdame”.

Lo primero es: Admisión de necesidad. Es importante que lo reconozcamos y se lo digamos a Dios. El ciego Bartimeo admitió su necesidad y lo dijo: “Jesús, Hijo de David ten misericordia de mí”.

Lo segundo es: Decirle a Dios: “Tómame en cuenta. Haz planes para mí”.

Lo tercero es: Reconocer que Él es tu libertador.

En el Salmo 46:1 dice: “Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

Dios no está distante. Nos ayuda en los tiempos de necesidad. ¿Tu mundo se ha venido abajo? ¿Tu matrimonio está en crisis? El Señor te dice en Hebreos 13:5-6 “5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; 6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.

Para recibir ayuda necesitas:

1. Tener un hogar. En el Salmo 20:1-2 dice: “Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda. 2 Te envíe ayuda desde el santuario, Y desde Sion te sostenga”. El santuario es donde el pueblo se reúne para adorar.

En el Salmo 134:1-2 dice: “Mirad, bendecid a Jehová, Vosotros todos los siervos de Jehová, Los que en la casa de Jehová estáis por las noches. Alzad vuestras manos al santuario, Y bendecid a Jehová”.

¿Dónde está tu hogar espiritual? ¿Tienes un lugar donde adoras? Lugar donde Dios te envíe ayuda. Debes de ir a personas de fe. “Dios envía ayuda desde el santuario y desde Sion te sostenga” Salmo 20:1-2.

Si te desconectas de la iglesia y no te congregas el enemigo te perseguirá. No sufras por estar aislado. Únete a personas de fe. NO seas como esos que no tienen lazos con nadie. Debes tener un lugar donde sepas ese es tu hogar. Hay una unción que nos ayuda y nos da fuerzas donde el pueblo de Dios se reúne.

2. Colocar tus ojos en Dios. En el Salmo 60:11 dice: “11 Danos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres”. Quita tus ojos de la gente y pon tus ojos en Dios.

Josafat lo dijo: “No sé qué hacer pero, a ti vuelvo mis ojos”. Nuestra fe y nuestros ojos puestos en Dios. En el Salmo 146:2,5 dice: “2 Alabaré a Jehová en mi vida; Cantaré salmos a mi Dios mientras viva. 5 Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob,
Cuya esperanza está en Jehová su Dios”.

Quita tus ojos de los hombres y ponlos en Dios. En el Salmo 121:1 dice: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra”. Dios se encargará de ti. Al poner los ojos en Dios, los pones también en Su Palabra.

Elegimos los preceptos. Su mano viene a ayudarnos. Elegimos Su Palabra, viene a intervenir. Quita tus ojos del problema y ponlos en la promesa.
3. Escuchar a Dios. En el Salmo 81:13-14 dice: “13 !Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel! 14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus adversarios”.

Cuando estamos en problemas Dios tiene algo que decirnos. Quiere darnos instrucciones. Si obedeces recibirás la ayuda de Dios.

4. Orar. Necesitas dar a conocer tus peticiones. En el Salmo 72:12 dice: “12 Porque él librará al menesteroso que clamare,
Y al afligido que no tuviere quien le socorra”. Es un Dios que oye y contesta las oraciones.

En Isaías 41:10-13 dice: “10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 11 He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. 12 Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. 13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo”.

Dios te ama y Él te ayuda. ¿Estás angustiado(a) por los hijos? Dios lo sabe; Él te ayuda. ¿No tienes trabajo? Dios te ayuda. ¿Estás enfermo? Dios te ayudará y estará contigo hasta el final.