El poder de la lealtad

El poder de la lealtad
2 Samuel 15:13-23

La lealtad es una virtud de Dios, es una fuerza de Dios. Es una obligación de cada ciudadano del reino; no es opcional. La lealtad se sostiene por tres principios poderosos. Cuando alguien tiene lealtad estos tres principios se encontrarán en la vida de la persona:

• Fidelidad- Cumple sus compromisos.
• Honor- Honradez, integridad, respeto.
• Gratitud

Marca inequívoca que pertenece al Reino de Dios. El Rey se goza que sus súbditos sean igual que El. La cultura del Reino habla de lealtad. Tenemos que decir que toda traición, ingratitud, infidelidad, deslealtad, es un producto del reino de las tinieblas.

Luzbel es el originador de la deslealtad e ingratitud. Toda persona que es desleal, infiel, tiene estos tres principios: presunción, soberbia y altivez. Dios rechaza la deslealtad. En su naturaleza solo se manifiesta la lealtad, el compromiso, la fidelidad, se recompensa y se retribuye. A veces nosotros honramos a personas que no tienen lealtad. Se gratifican los dones, talentos, capacidades y no se gratifica el carácter.

En el Reino se gratifica la lealtad. “Por sus frutos los conoceréis”. Nuestro respaldo, aprobación, determinación, no puede estar basado en las emociones. Tiene que estar basado en el carácter. En el Reino se gratifica la lealtad, “En lo poco fuiste fiel en lo mucho te pondré”. El Rey David viviendo los peores momentos de su vida. Cuando David salió, tenía un puñado de gente. Algo sorprendió a David, vi a un hombre heteo, vino a pie con 600 hombres, su nombre, Itai.

Este hombre no era del pueblo de Israel, había llegado hacía poco, le estaba dando la diestra del respaldo. David le dijo: “Esta guerra no es contigo. Eres un extranjero. No tienes ninguna obligación conmigo”. David se sorprendió con la respuesta. (V.21) 21 Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo.” Itai = siempre conmigo, inseparable, amigo fiel. Dios levantando hombres y mujeres fieles y leales.

¿Cuáles son las características?

1. Gran compromiso y fidelidad, lealtad primero con Dios. Toda relación es el fruto de la lealtad y la fidelidad. Es imposible que estés cerca del Señor y no te parezcas a Él. Es imposible que estés cerca del Señor y no ames como el Señor ama.
2. Un gran respeto por su líder. “Vive mi Señor el Rey”. Una gran lealtad se manifiesta en los que respetan el liderazgo y autoridad de su líder, Señor, Autoridad.
3. Gran compromiso con su líder. “Vive Dios y vive mi Señor el Rey” para muerte o para vida. Cuando estás comprometido algo tienes que arriesgar.
4. Poderoso respaldo. Los verdaderos Itaís, son los que dicen estoy para respaldarte. No te tienes que preocupar si me usas o no. Estos son los que Dios va a utilizar para un cambio radical. Dondequiera que los ubiquen están contentos. Están para respaldar no importa la posición que se les dé.

Dios es el que recompensa, retribuye, gratifica a los leales y fieles. “En lo poco fuiste fiel”. Mire como Dios promueve a los que son fieles. (2 Samuel 18:1-2). Fue promovido el que llegó último, el que nadie conocía.

David estaba pasando por una crisis personal. Su propio hijo lo traicionó. La crisis más grande que podemos vivir es tener un enemigo que amamos. Para que pueda manifestarse un Judas tiene que estar tan cerca que pueda besarme en la mejilla.

En tiempos de infidelidad y deslealtad es donde Dios depura nuestras misiones y propósitos. Las crisis revelan el carácter. En momentos de traición y deslealtad conocemos el corazón de nuestros líderes. No me digas que me amas, pruébamelo cuando estemos pasando tiempos difíciles.

David salió huyendo, temiendo por su vida, de su propio hijo. Salió dirigido, sabiendo a donde ir en un momento de crisis. Se dirigió al Monte de los Olivos. Iba llorando pues tuvo que abandonarlo todo, la opulencia, la autoridad para irse errante. Esa experiencia la había vivido con Saúl, pero, nunca como Rey. Salió sabiendo para donde iba, al Monte de los Olivos, el lugar donde se refugiaba en momentos de crisis.

Hay algunos principios para manejar tiempos de deslealtad y traición. David cantó el Salmo 3 huyendo de Absalón. Subió con las manos vacías, y al tope del monte cantó este canto.

1. Tenemos que hablar con Dios. “Oh Jehová…. Hay un secreto. En medio de la infidelidad y la deslealtad no sabemos en quien confiar. A veces hablamos con gente y son parte de los que traicionan. Es mejor desahogarme delante de Dios.
2. Tiene que hacer una pausa. Hay un Selah. En las notas musicales era una pausa para reflexionar, para meditar. En lo que Dios ha hecho por ti en los tiempos anteriores. Tienes que reflexionar que el Señor lo va a hacer otra vez. Si se levantó y estuvo a tu defensa lo hará otra vez.

En el v-3. Tenemos una pausa. En esa pausa tenemos “mas tú Jehová”. Todo esto está ocurriendo, “pero, Jehová tu eres mi escudo alrededor de mí”. Dios es tu defensa. Dios es tu escudo. El va a sacar la cara por ti. Todo lo que tienes está protegido. Lo que tú no puedes velar está protegido.

3. “Tú eres mi gloria, el que levanta mi cabeza”. Nunca pongas tu gloria en cosas que el enemigo pueda tocar. Tuvo que abandonar el trono, la autoridad, la riqueza y estar en el Monte de los Olivos. Mi gloria no está en la corona, Jehová dio, Jehová quitó. Mi gloria está en ti Señor. Aunque me quiten lo que me quiten, mi gloria no está en las cosas. Me pueden quitar todo y me levanto otra vez.

David dice: Yo puedo dormir tranquilo, El está en control. Hay un PRINCIPIO: No te defiendas tú, deja que Dios te defienda.