1. Somos un pueblo cristiano, lavado en la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, comprometido con ir y enseñar el Evangelio y la Palabra de Dios a toda criatura; Comprometido a levantar y restaura a todos los marginados, angustiados, afligidos y endeudados (deudas de amor). 2 Samuel 22:2.
  2. Somos una Iglesia alegre y jovial, comprometida con Dios a aliviar el dolor del ser humano y a transformar la comunidad en el nombre de Cristo.
  3. Somos una Iglesia donde se siente el amor de Dios, el amor ágape, que da todo sin esperar sin recompensa. Hemos garantizado amar a todo el que venga sin importar lo que sucedió en su vida. Todos somos uno en Cristo y por lo tanto, no se discrimina por razones de raza, religión, preparación académica, impedimento físico, sexo o edad.
  4. Somos una Iglesia que ministra continuamente, que cree en el poder de la Palabra de Dios y en el poder de la oración. Adoramos a Dios libre y espontáneamente, pero de forma reverente, basados en el patrón de la Palabra de Dios.

A Dios damos la gloria por esta manifestación de su dirección y fidelidad. A cada miembro y simpatizante de la Iglesia, gracias por su apoyo y sostén. Hoy, en nuevas dimensiones, conquistamos nuevos territorios, avanzamos en fe y firmeza. La mano de Dios está sobre nosotros, por lo cual hoy podemos decir: “nos acordamos de tu misericordia en medio de tu templo”.

Somos una Iglesia adoradora, sanadora y restauradora.