Palabra de Vida y Esperanza #52
La oración no va a eliminar cada dificultad de la vida. Dios utiliza las situaciones incómodas de nuestras vidas para pasarnos por medio del fuego refinador y moldear nuestro carácter. No podemos quedarnos en el mismo lugar año tras año.
Cada reto, ofensa, demora, persona difícil de tratar, son oportunidades para refinar y hacer crecer su carácter. Conforme es desarrollado su carácter, Dios le puede confiar más influencia, responsabilidad y recursos.
Hay que aprender a pasar estas pruebas de la vida y quedarse sobre la rueda del Alfarero. Todos enfrentamos situaciones que nos disgustan, nos incomodan. Es fácil frustrarse.
Si Dios quitara esas dificultades que te están sucediendo, no estaría preparado para el ascenso para lo que Él quiere. El los usa para hacer una obra en nosotros. Él es el Alfarero. Dios hace girar la rueda del Alfarero y ve un pedazo de orgullo, de impaciencia, celos, nos pondrá en una situación para sacar esas impurezas.
Nada sucede al azar. En tiempos difíciles le probamos a Dios de qué estamos hechos. Si se queda en la rueda del Alfarero, será moldeable, dispuesto a cambiar, entonces, su carácter será desarrollado y Dios enviará más a su favor.
Mucha gente cuando están en una situación incómoda, en vez de hacer lo correcto, de tener una buena actitud, perdonar, se quejan, impacienta, se ofenden y tratan de salirse de la rueda del Alfarero. Responden igual a los demás, por eso se estancan.
Los israelitas se dirigían a la tierra prometida que en dos semanas pudieron hacerlo pero, se quejaron, se salieron de la rueda del Alfarero. Ese viaje de once días les duró 40 años y no entraron. No haga como ellos, impacientes, ofendidos, autocompasión.
Diga: “Voy a mantener la paz donde estoy. Una situación injusta dice: “Dios dijiste que me darías una corona en lugar de cenizas”. Pero, siempre me desanimo cuando tengo pérdidas.
Dios tiene nuevas oportunidades pero, depende de la calidad de su carácter. Si Dios no quita lo que le está ocurriendo, significa que lo está usando para purificarle y llevarle a nuevos niveles de su destino.
En vez de quejarse, debe tener una nueva perspectiva. Esas cosas están allí para desarrollar su carácter. Dios está más interesado en cambiarnos que en quitar las circunstancias. Dios la usa como lija para quitar las asperezas.
Ese vecino que le irrita, es para enseñarle a ser misericordioso. Dios lo usa para que no se ofenda con facilidad. No están allí por accidente, está allí con propósito. ¿Por qué no mira en su interior y le pregunta a Dios en qué puedo cambiar?
¿Cómo puedo ser más paciente, perdonador, comprensivo? Nunca ore que Dios cambie a alguien, sino ore que Dios lo cambie a usted. ¿Cuánto he crecido en los últimos años? ¿Tengo una actitud mejor? ¿Soy más paciente, perdonador, comprensivo, más amable, más considerado?
Si deja que la misma gente le moleste, las mismas circunstancias le quiten su gozo. Le estoy sonando una alarma. No tiene tiempo para desperdiciar un año más. Su destino es grandioso. Tiene que ser firme y decir: “Me cansé de dar vueltas en la misma montaña, de estar lleno de estrés, de mi mala actitud, de pelear con mi cónyuge. Yo voy a cambiar”.
Hay diferentes vasijas de barro. Deje a Dios seguir refinándole, esté dispuesto a cambiar como trata con la gente. Se volverá entonces una vasija de oro, usada para los propósitos más altos.
Todos empezamos en un mismo nivel, un pedazo de barro. Tenemos impurezas, impaciencia, egoísmo, enojo. Dios nos pondrá en diferentes situaciones para sacar toda impureza. No pelee con todo lo que le disguste. Si no pasa la prueba, la tomará una y otra vez hasta que Dios haga la obra.
Mientras más pronto trate con lo que Dios trae a la luz, mejor será para usted. La vida es muy corta para estar en estrés. Dios usa otras situaciones para refinarnos. Cosas que le siguen molestando, el estrés, Dios no lo pondrá en esa situación sino lo necesitará.
Darle vueltas en la rueda. Cada desafío, cada ofensa es para refinarlo. Dios no quitará a cada persona difícil. Debe de aprender a ignorar las faltas a seguir haciendo lo correcto. Crea que El dirige sus pasos. No deje que las mismas cosas le sigan molestando.
El barro comenzó a caerse y comienza a brillar el oro. Dependía de la aprobación de otros. Ahora sabe que Dios le aprueba. Estima baja, inseguridad se rompe. Oro comienza a salir. “El que comenzó la buena obra la va a terminar”.
Aún lidia con algunas cosas. Quédese en la rueda del Alfarero. No se conforme con el barro. Manténgase en la rueda del Alfarero. Usted es oro. Más barro se caiga. Deje a Dios le siga refinando. Será vasija de oro para ser usado en los propósitos más altos.
Si quiere ser una vasija de oro, debe quedarse en las manos del Alfarero, que Dios le refine. Crecer y no dejar que lo mismo le retenga. Suéltelo y Dios peleará sus batallas. Al creerlo tendrá un gozo inefable. Cuando pasa esas pruebas, no va a seguir dando vueltas a la misma rueda. La PROMESA es que llegará la paz la sabiduría y recibirás la fortaleza para perdonar aunque te hayan lastimado y soltar lo que te ha detenido en el camino para andar en libertad. TE AMAMOS, ESTAS EN EL CORAZÓN.
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