Palabra de Vida y Esperanza #49
Hay que vivir con expectativas de cosas nuevas cada día. Dios es Dios de cosas nuevas, no te puedes quedar estancado. Dios quiere llevarnos a profundidades y a alturas que nunca habíamos llegado ni alcanzado. Nuestra vida es un proceso y nos lleva de gloria en gloria.
Cuando tú crees que lo conoces todo; de momento El te sorprende. El es el Shaddai, el Dios Todopoderoso. La gloria postrera será mayor que la gloria primera. No podemos limitar a Dios ni quedarnos estancados. “Y les voy a guiar por camino que nunca habían caminado”.
Caminando con este Dios Todopoderoso donde no hay camino El lo hace. Dios quiere llevarte a algo nuevo y no hay nadie que lo pueda impedir. El que va contigo echa fuera todos los obstáculos, El es Poderoso. Delante de nosotros cambia las tinieblas en luz y toma lo escabroso, montañoso y lo convierte en llanura.
En Su Presencia hace que lo escabroso se convierta en llanura. El Señor te dice: “Yo te llevo a un nuevo camino, voy a quitar los obstáculos y te llevo a nuevos comienzos”. Es un peligro cuando nosotros nos estancamos nos acomodamos. Cuando Dios sacó a Abraham de su tierra, llegaron a Harán= ciudad tranquila.
Parece que se acomodaron bien de frente tenían un desierto. Taré el papá de Abraham murió allí. Abraham no te llamé para que te quedaras estancado, te llamé para darte el cumplimiento de la promesa. ¿Estás listo para ser llevado por el Espíritu Santo por un camino que nunca habías caminado? Es más grande, El que va contigo.
A Moisés le dijo: “Yo voy a hacer maravillas que antes no han sido hechas”. No hay infierno que pueda impedir lo que Dios quiere darnos y llevarnos al nivel que El quiere. El único que puede impedir eres tú mismo y yo mismo. El enemigo quisiera detenerte pero no puede. Job tenía un cerco. Nuestro cerco es la sangre de Cristo. Nosotros mismos con nuestra mente podemos detener. “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos”. Dios no te llamó para que lo analizaras sino a creerle. Yo puedo detener la bendición de Dios con mis pensamientos limitados.
Hay cuatro enemigos principales que se levantan dentro de nosotros para que no caminemos hacia adelante:
Primer enemigo: Idolatría – “17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses”. (Isaías 42:17; 8-9) Dios no comparte su gloria con los hombres. Convertimos las cosas en ídolos. Bendiciones que Dios te ha provisto que nos se conviertan en ídolos. Deben ser herramientas para llevarte donde Dios quiere. No quiero adorar la bendición, quiero adorar al que me bendice.
El pueblo de Israel salió de Egipto bien pagado. Le pagaron retroactivo, el salario de 430 años. “Los sacó con plata y oro y no hubo en sus tribus enfermos”. Salieron enriquecidos. Aquel oro fue el motivo de idolatría mientras Moisés estaba en el monte.
Hay que adorar al que bendice. Dios no comparte su gloria con nadie. Cuidado que no se quede estancado por adorar la bendición. No estoy buscando la mano de Dios estoy buscando el rostro de Dios. Conforme con lo que tiene. En esta tierra nada es permanente. Dios le dijo a Abraham: “Dame tu hijo”. Después de creer en esperanza contra esperanza Dios dice: “Sacrifícamelo”. No puede idolatrar las cosas que Dios le ha dado. La bendición no era Isaac. Era más que una generación, Dios le quería dar las naciones.
Segundo enemigo: El temor – “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. 2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. 5 No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. (Isaías 43:1-2; 5).
El temor impide que alcancemos los nuevos niveles de Dios. El pueblo de Israel que salió de Egipto, esa generación no entró porque se llenaron de temor. Vieron los gigantes como invencibles. Gente que no puede avanzar porque tienen miedo al fracaso, miedo a lo desconocido, miedo a la opinión de los demás. Si no quitamos el temor de corazón nos vamos a quedar estancados. Personas con todas las luchas como el Apóstol Pablo, perseguido pero seguiré adelante. Puso el fundamento, no se amedrentó, siguió adelante. De los cobardes nunca se ha escrito nada bueno.
Tercer enemigo: Memorias pasadas – “18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”. (Isaías 43:18) – Borrar memorias pasadas. Hacer una limpieza. Las memorias del pasado no te dejan avanzar. Esas cosas están manipulando tu presente y tu futuro. ¿Fracasaste? ¿Y qué? ¿Te abusaron? ¿Y qué? Tienes que sacarte las lágrimas de una vez y para siempre. El que te llamó ahora tiene poder para sanar esa herida. No permitas que el pasado manipule tu presente.
Pablo dijo: “Olvidando lo que queda atrás”. Isaías 43:25 “25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”. Cuando el enemigo te recuerde tu pasado, recuérdale tú su futuro.
Cuarto enemigo: Cansancio y Desánimo – (Isaías 42:1; 4) “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. 2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. 4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley”.
A causa de las pruebas y de tantas luchas te has cansado y desanimado. Isaías 40:28-31 “28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. 29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.
Es tiempo de cobrar nuevas fuerzas. El que está contigo da esfuerzo al cansado. Levántate en el nombre del Señor, libérate de toda idolatría, del temor de las cosas pasadas y de todo cansancio y desánimo. El Señor te dice: “19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”. Isaías 43:19
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