Palabra de Vida y Esperanza #44
Isaías 6:1-8
En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
5 Entonces dije: !!Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
Isaías estaba viviendo el peor tiempo. Uno de los más grandes reyes de Israel, que había reinado por cincuenta y dos años había muerto. En su reinado la nación prosperó en riquezas, ganados, viñas, labranza. Los montes y campos eran fértiles. Había productividad. Los ejércitos estaban equipados con escudos, lanzas, arcos y ondas. Tenían maquinarias inventadas por ingenieros para arrojar grandes piedras.
Había paz, eran los mejores tiempos, pero ese año murió Uzías. Eran los peores tiempos. El nuevo rey Jotam nadie sabía cómo iba a ser su corazón. Lo que sí sabemos es que cuando vino el hijo de Jotam, Achaz, el reino entró en caos, entró en aflicción.
Era un hombre perverso. Cuando un rey o gobernante es perverso, lo que trae a la nación es aflicción, sequía, hambre, guerra, opresión del enemigo. Era el anuncio de un tiempo difícil. El rey había muerto y se llenó de angustia Isaías, pero en el capítulo 6:1 de Isaías dice: “En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo”.
En el peor año El me ungió, El me llamó. Eran los peores días, pero se convirtieron en los mejores días. Quítale el temor a los días difíciles. Si estás viviendo días oscuros, viene una mañana gloriosa. El año más difícil se convirtió en el mejor año. Los días difíciles serán los días gloriosos para ti.
Si estamos pasando tiempos difíciles en Puerto Rico, en la familia, en las finanzas, angustia en el alma, preguntas sin respuestas, pueden ser días oscuros, pero el Señor te dice: “Se convertirán en los mejores días”.
Quizás observas el futuro y ves tiempos difíciles de dificultad, miras que ahora no es el mejor tiempo, quizás has estado desanimado y deprimido, quiero decirte que Dios es el Dios que muda los tiempos y circunstancias. En el Salmo 30:5 dice: “5 Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría”.
De repente noches largas y oscuras, que parece que nunca veremos la luz al final del túnel. Yo he aprendido que Dios está conmigo dentro del túnel. Estás viendo lo natural, pero Dios dice: “Yo te muestro mi trono”. Isaías entró al templo cabizbajo, deprimido y sin esperanza.
La falta de esperanza es la ausencia total de la expectativa de que algo bueno viene. Se le muere lo que le daba la confianza, la estabilidad, el nivel de seguridad. Uzías es todo aquello que representa seguridad y confianza. Todavía Dios está en su trono. Los gobiernos de la tierra vienen y van. El gobierno de Dios es eterno.
¿Estás pasando días difíciles en la familia, en la economía, en Puerto Rico, angustia en el alma, preguntas sin respuestas? Se percibe el futuro de la economía, la salud, la moral, días oscuros, pero para ti se convertirán en los mejores días. Días sin esperanza, pero para ti son días con esperanza. Dios muda los tiempos.
El peor tiempo se convierte en el mejor. En Daniel 2:21 dice: “21 El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos”. Dios muda los tiempos. Dios le da una visión a Isaías en el peor tiempo de su vida. Le mostró su trono alto y sublime. ¿Quién es el que reina?
No mires al trono terrenal, no mires lo que estás viviendo ahora. Mira el Reino que está sobre todas las cosas. Eso fue lo que Dios le dijo a Isaías. Estás viendo lo terrenal Yo te muestro mi trono. No importa lo presente, te daré una visión nueva, cambiaré y mudaré los tiempos. ¿Quién se va a sentar en el trono? Dios le mostró “Yo estoy en el trono”. Dios intervendrá.
1- Dios abrirá los ojos. Abre los ojos y mira al Rey de Reyes y Señor de Señores. En tiempos de Eliseo, él le decía al Rey de Israel lo que hacía el Rey de Siria. El Rey de Siria se sentía frustrado porque no le podía poner una emboscada al Rey de Israel.
Le dijeron al Rey de Siria que había profeta de Dios en Israel. El Rey de Siria envió a matar al profeta. Cuando el criado de Eliseo vio afuera se llenó de angustia y le dijo a Eliseo: “Señor mío estamos rodeados”. Eliseo le pide al Señor que abra los ojos de su siervo.
El criado tuvo una revelación. Vio el ejército de Dios con ellos y dijo: “Son más los que están con nosotros que los que están con ellos”. Pasando el día más oscuro, Dios te va a dar una revelación. Hay uno que tiene la última palabra y ese es Dios.
2- Dios le cambia el lenguaje a Isaías. En el peor tiempo Dios toca al profeta Isaías en su boca y cambia su lenguaje. Estoy en un pueblo de labios inmundos, Dios toca su boca. Vas a tener una revelación de Dios que va a cambiar tu lenguaje, vas a hablar diferente.
- Mientras otros tienen un lenguaje mundano, tú tienes un lenguaje piadoso.
- Mientras otros tienen un lenguaje de derrota, de malas noticias, el hijo de Dios habla diferente y dice: “Dios está conmigo”.
- Afuera la gente se queja, pero en ti habrá alabanza”.
- Hay otros con palabras pesimistas pero las tuyas son palabras de fe
Dios te va a sacar del lodo cenagoso, te va a poner sobre la Roca. En el Salmo 40:1-3 MSG dice: “Esperé y esperé y esperé por Dios. Por fin Él miró, finalmente escuchó. Él me sacó del hoyo, me levantó del fango profundo. Me puso de pie en roca firme para asegurarse de que no resbalara. Me enseñó a cantar la canción de Dios, alabanzas a nuestro Dios. Más y más gente están viendo esto: entran al misterio, el de abandonarse a ellos mismos a Dios.”.
Dios cambia el lenguaje. En Isaías 54:1-2 dice: “Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas”.
¿Has visto escasez y aflicción y no se cumplen tus sueños? Regocíjate y canta, viene tu bendición. Isaías recibió una visión en el peor tiempo. Vio al Señor. Se le cambio el lenguaje. Si estás viviendo el peor año, vas a ver a Dios en este tiempo. El peor de los tiempos se convirtió en el mejor de los tiempos.
- La época de incredulidad se convirtió en la época de fe.
- El invierno de desesperación se convirtió en la primavera de la esperanza.
- Mientras otros tienen un lenguaje de derrota y de malas noticias, tu tienes un lenguaje diferente. Dios está en control y cargo de todo.
No abandones el lugar de tu bendición, los mejores días Dios los tiene preparados. Mantén los ojos no en el presente sino en el resultado. Dios tiene una capacidad y una increíble habilidad para sacarle provecho a todo lo que te está pasando. Dios no se ha olvidado de ti en el proceso.
El Señor nos salvará con mano poderosa porque Él está sentado en el Trono Alto y Sublime. No importa lo presente te daré una visión nueva. Cambiaré y mudaré los tiempos. Dios es el Dios que muda los tiempos y las circunstancias.
En Jeremías 31:17 dice: “17 Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra”.
Vamos a hacer esta declaración de ESPERANZA:
1.Es quebrantada toda raíz de depresión y de desesperanza.
2.Cancelo toda comunicación confusa.
3.Elimino toda ansiedad y preocupación sobre provisión.
4.Declaro que recibiré la provisión en dimensiones abundantes y multiplicadas.
5.Activo por la Palabra el poder de la fe que está en mí, para alcanzar la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve.
Apela a la esperanza, esa perspectiva correcta que algo bueno va a ocurrir, para enfrentar la crisis. Esta es la fuente de nuestra confianza. El saber que Dios nos llama a dar forma a un destino incierto. En la crisis es donde se ve el tamaño de
los verdaderos hombres y mujeres.
Es bueno recordar las palabras de Alberto Einstein: “No pretendamos que las cosas van a cambiar si seguimos haciendo las mismas cosas. Una crisis puede ser una gran bendición para cualquier persona y cualquier país. Todas las crisis traen progreso. La creatividad nace de la angustia, así como el día nace de la noche oscura. En la crisis es donde nace la invención, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien vence las crisis se vence a sí mismo sin ser vencido. Quien culpa sus fracasos a causa de una crisis es negligente a su propio talento y es más respetuoso hacia los problemas que a las soluciones.”
En la toma de posesión del presidente de Estados Unidos de América el 20 de enero de 2009, él dijo: “Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno de nuestras privaciones y peligros comunes, recordemos estas palabras eternas: “SOLO CON LA ESPERANZA Y LA VIRTUD SOBREVIVIREMOS”. Dios cambiará las circunstancias más desalentadoras de tu vida en una demostración de su poder y de su amor.
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